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¡Revoluciona tu percepción!

¡Piensa en un idioma extranjero!

Más acerca del proyecto
Decálogo del aprendiz rebelde

1. Amarás a tu cerebro sobre todas las cosas. Lo verás con respeto y admiración. Lo que él puede hacer por ti es mucho más de lo que tu mente condicionada (por las experiencias subjetivas) se puede imaginar.

2. No tomarás el potencial del cerebro en vano. Practicarás la humildad y el optimismo cognitivo. ¿Puedes aprender chino e inglés al mismo tiempo? Respuesta correcta: “no sé, es posible”. Jamás: “no”.

3. Santificarás las asombrosas habilidades de tu cerebro como la de hablar, soñar o aprender. Recordarás que lo único que tú puedes hacer es decidir qué hacer, cuándo hacer o cómo hacer, pero de todo lo demás eres un espectador.

4. Honrarás a tu padre, el Universo, y a tu madre, la Tierra. Honrarás tu origen cósmico y recordarás a diario que entre tus orejas se halla el órgano más complejo de todos y que este se ha creado a sí mismo.

5. No matarás el espíritu de tu santo cerebro convirtiendo el proceso de aprendizaje en un triste espectáculo de repetición y memorización mecánica.

6. No cometerás neuro-actos impuros. No te comportarás como un pobre cognitivo sabiendo que eres neuro-infinitamente rico. Cometes un acto impuro cada vez que te olvidas de la neuroplasticidad (habilidad del cerebro de modificarse hasta el final de nuestras vidas) y de la neurogénesis (habilidad del cerebro de generar el nacimiento de neuronas a lo largo de la vida).

7. No te robarás a ti mismo la posibilidad de experimentar el aprendizaje como una fuente de placer cognitivo.

8. No darás falsos testimonios ni mentiras. No perpetuarás la falsa creencia de que tu cerebro puede hacer sólo lo que tus recuerdos biográficos te dicen que puede.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. Desconfiarás de todo pensamiento que te diga que “no puedes” o que ponga barreras a tu capacidad de aprender. No buscarás compadecerte ni complacerte en ello.

10. No codiciarás el cerebro ajeno. Te encargarás de mejorar la relación con el tuyo y confiarás en sus habilidades.

Mi nombre es Catalina. Algunos amigos me llaman Lina. Nací en Rumanía, en el seno de una familia nómada. Me apasionan los idiomas y cuento con la fortuna de aprenderlos desde los seis años. Aunque ahora ya no lo hable, el turco fue mi primera lengua extranjera.

Una de mis mayores revelaciones fue descubrir que cada vez que me expreso y pienso en un idioma diferente, mi percepción acerca de la realidad cambia sutilmente. Con alegría aprendí que detrás de este dato, aparentemente anecdótico, hay estudios científicos que lo confirman.

Hablar y razonar en otro idioma que no sea el materno altera nuestra conciencia de manera positiva. Al parecer se crea una distancia psicológica que nos permite pensar desde otra perspectiva y, por ello, con más claridad.

Inglés y Chino

¿Qué idiomas podemos aprender juntos?
Más detalles
Decálogo del idioma rebelde
1. Me verás como a un conjunto de sonidos y grafías que le sirven al nativo para expresar su percepción del mundo.
2. Respetarás mi personalidad lingüística y no buscarás compararme innecesariamente con la tu lengua materna.
3. Recordarás que cada palabra que me compone necesita sus propias experiencias sensoriales. No vale transferir las de tu lengua materna.
4. Me verás sin prejuicios y sin miedos antiguos que aprendiste en un contexto que no es el de ahora.
5. Recordarás que represento una manera de pensar, ante todo. En lugar de decir que estás aprendiendo inglés, dirás que estás aprendiendo a pensar como un anglófono, no en un sentido filosófico o ideológico, sino que en uno lingüístico.
6. Me verás como a una herramienta para aprender a ser empático… lingüísticamente hablando. El anglófono no pide un deseo, lo hace. (make a wish).
7. Sabrás que me organizo en torno a dos conceptos clave: el tiempo y el espacio. Explorarás mi personalidad cronológica y aprenderás a viajar, de manera lingüística, en el tiempo y en el espacio.
8. Puesto que el mundo está hecho de palabras, te empaparás de las mías. Aprenderás gradualmente a definir la realidad como lo hace el nativo.
9. No me estudiarás en un laboratorio llamado “gramática”. Me estudiarás en acción. Me imitarás cual actor dedicado y simularás realidades lingüísticas cual astrónomo valiente.
10. Me utilizarás, poética e introspectivamente, todos los días. Pensarás en mí. Literalmente. Observarás tu biografía desde otro ángulo.

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¿Puede un idioma extranjero transformar tu percepción? | Aprendizaje rebelde

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